Sospecha de ansiedad por separación si tu perro ladra, aúlla, destroza (sobre todo puertas y ventanas), babea o se hace pis solo cuando se queda solo, y se angustia al ver que te preparas para salir. Ayúdale entrenando la soledad de forma muy gradual, sin castigos, con salidas y llegadas tranquilas y actividades que le relajen. Si es intenso, busca ayuda de un veterinario o un educador canino que trabaje en positivo.
Aburrimiento o ansiedad: la diferencia importa
Un perro aburrido rompe cosas porque le sobra energía y no tiene nada mejor que hacer; suele mejorar con más ejercicio y juego. Un perro con ansiedad por separación siente angustia real al quedarse solo, y el ejercicio, aunque ayuda, no es suficiente. Si tu perro solo se aburre, tienes ideas en cómo entretener a un perro solo en casa.
Señales de ansiedad por separación
- Ladridos, aullidos o lloros continuos poco después de que te vayas.
- Destrozos centrados en puertas, marcos y ventanas (intenta salir a buscarte).
- Pis o cacas en casa, aunque esté educado.
- Babeo, jadeo intenso o temblores.
- Te sigue a todas partes y se angustia cuando coges las llaves o el abrigo.
- Recibimientos desbordados, como si hubieras estado fuera semanas.
Por qué ocurre
No hay una única causa. Influyen la genética y el carácter, la falta de costumbre a estar solo (muy habitual en perros adoptados o tras temporadas de mucha compañía, como vacaciones o teletrabajo), cambios bruscos de rutina o de casa y experiencias negativas. Algunas razas muy apegadas, como el braco de Weimar, parecen más propensas.
Cómo ayudarle, paso a paso
- Descarta problemas médicos con tu veterinario (el pis en casa, por ejemplo, puede tener causas físicas).
- Evita, por ahora, las ausencias largas que superan lo que tolera: familiares, vecinos, guardería o llevarle contigo mientras trabajáis el problema.
- Entrena la soledad en pasos muy pequeños. Sal unos segundos y vuelve antes de que se inquiete. Aumenta el tiempo poco a poco. Si llora, has ido demasiado deprisa: vuelve al paso anterior.
- Desactiva las señales de salida. Coge las llaves, ponte el abrigo… y siéntate en el sofá. Repite hasta que no le den importancia.
- Salidas y llegadas tranquilas. Sin despedidas dramáticas ni fiestas al volver: salúdale cuando esté calmado.
- Actividades que relajan antes y durante tu ausencia: un paseo de olfato, masticar un juguete rellenable, buscar su comida en una alfombra olfativa.
- Un lugar seguro: su cama en una zona tranquila, con alguna prenda que huela a ti.
- Paciencia: suele llevar semanas. Los pequeños avances cuentan.
Qué evitar
- Castigar los destrozos o el pis: aumenta su angustia.
- Encerrarle en un espacio pequeño si no está acostumbrado: puede hacerse daño intentando salir.
- Collares antiladridos o de descarga: no tratan la causa y pueden empeorar el miedo.
- Esperar que se le pase solo: sin intervención, suele ir a peor.
Juego y ejercicio: ayudan, pero no bastan
Un perro que ha hecho ejercicio físico y mental está más tranquilo. Los juegos de olfato, los juguetes rellenables y los juguetes que se mueven son un buen complemento, sobre todo en perros activos, pero siempre dentro de un plan de trabajo, nunca como única solución.



